El Desnudo Femenino en la Edad Contemporánea, SIGLO XIX. Capítulo 3: El Impresionismo.

Entramos en la década de 1870. Si Courbet nos obligó a mirar la "carne" con toda su crudeza, los impresionistas decidieron que el cuerpo no era un objeto sólido, sino una superficie que refleja la luz cambiante del sol. En este capítulo, el desnudo sale del estudio y se baña en atmósfera.

La disolución de la forma en la luz y el color.

Para los impresionistas, el desnudo femenino dejó de ser un tema "escandaloso" o "político" para convertirse en un experimento óptico. Ya no importaba tanto qué se pintaba, sino cómo incidía la luz sobre la piel en un momento específico del día.

1. La piel como prisma: Pierre-Auguste Renoir.

Renoir es, sin duda, el pintor del desnudo impresionista por excelencia. Para él, el cuerpo femenino era una celebración de la vida y la alegría.

Torso, efecto de sol (en francés: Torse, effet de soleil) es un cuadro del pintor francés Pierre-Auguste Renoir, realizado en 1875
Desnudo al sol.

  • El efecto "mancha de sol": En obras como Desnudo al sol (1875), Renoir rompió con la tradición de la piel de porcelana. Pintó sombras de colores —verdes, azules y violetas— reflejadas por las hojas de los árboles sobre el torso de la modelo.

  • La crítica: El público de la época, acostumbrado a la piel lisa, llamó a estas modelos "carne en descomposición" porque no entendían que esos colores eran simplemente el reflejo de la luz natural.

2. La intimidad sin pose: Edgar Degas.

Degas abordó el desnudo de una manera radicalmente distinta y casi "fotográfica". Sus mujeres no posan para el espectador; están absortas en sus rituales de aseo.

Pintura del artista Edgar Degas, La Toilette apres le bain (El arreglo después del baño). Ca. 1888
Arreglo después del baño.

  • El "agujero de la cerradura": Degas decía que pintaba a sus modelos como si las estuviera mirando por el ojo de una cerradura. Las vemos peinándose, saliendo de la tina o secándose la espalda en posturas forzadas y naturales.

  • Adiós a la sensualidad clásica: No buscaba excitar ni idealizar; buscaba capturar el movimiento humano y la honestidad de la vida privada. Su técnica de pastel permitió una textura vibrante que casi se puede sentir.

3. La mujer en su entorno: Berthe Morisot

Como una de las pocas mujeres en el movimiento, Morisot aportó una mirada interna y delicada. Su obra Mujer en su aseo muestra una pincelada tan fluida que el cuerpo parece fundirse con el fondo de la habitación, sugiriendo una fragilidad y una intimidad que los hombres rara vez lograban captar.

Berthe_Morisot_Woman_at_Her_Toilette_Art_Institute_of_Chicago
Mujer en su baño

Venus en la Fragua de Vulcano (después de Boucher)




Innovaciones clave del Impresionismo:

  • Pincelada suelta: Los bordes del cuerpo se vuelven difusos; la piel "vibra".

  • Sombras coloreadas: Se abandona el negro y el gris para las sombras; ahora las sombras son azules, malvas o verdes.

  • Espontaneidad: Se busca capturar un instante fugaz, no una belleza eterna y estática.




"Un día, uno de nosotros se quedó sin negro, y así nació el impresionismo".Pierre-Auguste Renoir



Renoir y el misterio de la "Piel de Colores"

Para entender realmente el salto que dio el Impresionismo, debemos detenernos en la obsesión de Pierre-Auguste Renoir por la piel. Mientras que para otros la piel era una frontera sólida, para Renoir era una superficie viva y reflectante.

En 1876, cuando Renoir exhibió su obra Desnudo al sol (también conocida como Estudio. Torso de mujer al sol), el crítico Albert Wolff escribió en Le Figaro: "Intenten explicarle al señor Renoir que el torso de una mujer no es una masa de carne en proceso de descomposición con esas manchas verdes y moradas que denotan el estado de completa putrefacción de un cadáver".

¿Qué era aquello que tanto horrorizó a los expertos y que hoy consideramos una genialidad?

1. La sombra no es negra, es luz filtrada.

Antes de Renoir, las sombras de un cuerpo se pintaban mezclando el color de la carne con negro o marrón (tierras). Renoir observó que, en la naturaleza, el negro no existe.

  • Si una mujer está bajo un árbol, la luz que atraviesa las hojas llega a su piel teñida de verde.

  • Si el cielo está muy azul, las zonas de sombra en su hombro reflejarán tonos violetas o azulados.

  • Renoir se atrevió a pintar esos reflejos directamente sobre la piel, creando un efecto de "vibración" que hacía que el cuerpo pareciera estar respirando bajo la luz moteada del sol.

2. La técnica de la "pincelada de caricia"

Renoir no aplicaba la pintura de forma plana. Utilizaba pinceladas pequeñas, circulares y casi transparentes, superponiendo capas de color (veladuras).

  • Esto daba a sus desnudos una textura que se siente blanda y cálida.

  • Al eliminar las líneas de contorno (el dibujo negro que "encierra" la figura), el cuerpo parece fundirse con la atmósfera que lo rodea. No hay una separación clara entre la mujer y el aire; ambos están hechos de la misma luz.

3. La mujer como símbolo de salud y naturaleza.

A diferencia de los desnudos pálidos y lánguidos del Romanticismo, las mujeres de Renoir suelen ser robustas, con mejillas rosadas y una apariencia de salud vibrante.

  • Para él, el desnudo femenino era el estado supremo de la naturaleza.

  • Sus modelos no son "estatuas"; son seres de carne y hueso que disfrutan del calor del sol, lo que otorga a sus obras un erotismo tierno, alegre y carente de culpa o tragedia.

4. El legado de su mirada.

Esta forma de ver el cuerpo influyó radicalmente en la fotografía posterior y en la pintura moderna. Renoir nos enseñó que la belleza no está en la proporción perfecta, sino en la luz que nos toca. Incluso al final de su vida, con las manos deformadas por la artritis, seguía pidiendo que le ataran el pincel a los dedos para seguir capturando "el brillo de la vida" en la piel femenina.

El Impresionismo liberó al cuerpo de la línea negra y el contorno rígido, pero hacia finales del siglo XIX, algunos artistas sintieron que se había perdido la estructura. Querían algo más sólido, más emocional o más simbólico.



"Si no hubiera tenido senos, no creo que me hubiera convertido en pintor". — Pierre-Auguste Renoir (en una de sus frases más célebres y honestas).


¿Estamos listos para avanzar al Capítulo 4? Veremos cómo el Postimpresionismo toma esta libertad de color y la lleva a un terreno más sólido con Cézanne o más exótico y plano con Gauguin.












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