El Desnudo Femenino en la Edad Contemporánea, SIGLO XIX. Capítulo 1: El Desnudo Femenino en el Romanticismo.

imagen de una pintura artística de un desnudo femenino alusivo al romanticismo

El cuerpo como paisaje de la emoción.

A principios del siglo XIX, Europa atravesaba una transformación profunda. Tras el orden estricto y las reglas morales del Neoclasicismo, el Romanticismo emergió no solo como un estilo artístico, sino como una actitud ante la vida. El desnudo femenino dejó de ser una copia de las estatuas de mármol griegas para convertirse en un vehículo de pasión, exotismo y drama.

1. Del Ideal a la Carne.

En el Neoclasicismo previo, el desnudo debía ser perfecto, equilibrado y "limpio". Los románticos, sin embargo, comenzaron a dotar a la piel de una textura más vibrante. El cuerpo femenino ya no solo representaba la virtud, sino la vulnerabilidad o la fuerza incontenible.

Artistas como Eugène Delacroix utilizaron el desnudo no solo por su belleza estética, sino por su carga simbólica.  La obra Mademoiselle Rose (también conocida como Desnudo sentado), pintada alrededor de 1817-1820, es una de las obras tempranas más fascinantes de Delacroix. Aunque es un estudio de academia, trasciende el simple ejercicio técnico para convertirse en un manifiesto silencioso de lo que sería la revolución romántica en la pintura francesa.

2. El Desnudo y el "Orientalismo".

Uno de los pilares del desnudo romántico fue la fascinación por lo lejano. El Orientalismo permitió a los pintores explorar el desnudo femenino bajo la excusa de representar escenas en harenes o baños turcos.

  • Jean-Auguste-Dominique Ingres: Aunque mantuvo formas academicistas, sus obras como La Gran Odalisca presentan un desnudo que desafía la anatomía real (alargando vértebras) en favor de una sensualidad sinuosa y exótica.

  • La mirada del "Otro": El cuerpo femenino se convierte en un territorio a conquistar, envuelto en telas ricas, incienso y un aura de misterio que alimentaba la imaginación europea de la época.

3. La Mujer como Tragedia y Naturaleza.

El Romanticismo también vinculó el cuerpo femenino con lo sublime: aquello que es bello pero también aterrador. El desnudo aparece a menudo en contextos de caos, naufragios o muerte, donde la palidez de la piel contrasta con fondos oscuros y pinceladas turbulentas. La mujer es vista aquí como una fuerza de la naturaleza, ligada a la vida y a la fatalidad por igual.


Puntos clave para entender este periodo:

  • Emoción sobre Razón: El cuerpo busca transmitir un estado de ánimo (melancolía, deseo, heroísmo).

  • El color y la luz: Se abandonan las líneas perfectas por contrastes de luces (claroscuro) que dan volumen y "calor" a la piel.

  • La libertad expresiva: Se permite la distorsión anatómica si esto ayuda a comunicar una sensación emocional más fuerte.

 

"El primer mérito de un cuadro es ser una fiesta para la vista". — Eugène Delacroix



obra Mademoiselle Rose (también conocida como Desnudo sentado), pintada alrededor de 1817-1820, es una de las obras tempranas más fascinantes de Delacroix.
Mademoiselle Rose (Desnudo Sentado).


Revisando a Mademoiselle Rose (Desnudo Sentado).

1. Análisis Visual y Compositivo.

La obra presenta a una joven modelo, conocida como Rose, sentada en una pose informal y naturalista. A diferencia de los desnudos idealizados del Neoclasicismo (el estilo dominante de la época), esta obra destaca por su realidad tangible.

  • La Pose: Rose no posa como una diosa griega. Su postura es relajada, casi vulnerable, con las piernas cruzadas y la mirada dirigida hacia un punto fuera del lienzo, lo que le otorga una carga psicológica de introspección y melancolía.

  • El Claroscuro: Delacroix utiliza una iluminación lateral fuerte que crea sombras profundas. Esto no solo define el volumen del cuerpo, sino que también establece una atmósfera dramática y teatral.

  • El Color: Aquí se nota la influencia del arte veneciano y de Rubens. La piel no es de "porcelana" blanca; Delacroix utiliza tonos rosados, ocres e incluso verdes sutiles para representar la calidez de la carne viva y la circulación sanguínea.


2. Características del Estilo Romántico en la Obra.

Esta pintura es fundamental para entender la transición del rigor de Jacques-Louis David hacia la libertad del Romanticismo.

El Triunfo del Color sobre el Dibujo.

En el Neoclasicismo, la línea (el dibujo) era lo más importante. Delacroix, sin embargo, utiliza la pincelada para definir la forma. Los contornos de Mademoiselle Rose son suaves y a veces se funden con el fondo oscuro, priorizando la mancha de color y la textura.

La Expresión del Sentimiento.

El Romanticismo buscaba conmover. En este desnudo no hay una moraleja heroica ni una historia mitológica; hay humanidad. La expresión de la modelo sugiere una vida interior, una soledad que conecta con la sensibilidad romántica del "yo" individual.

El Naturalismo vs. La Idealización.

Mientras que los contemporáneos de Delacroix buscaban la perfección anatómica basada en estatuas antiguas, él prefiere el naturalismo. Se pueden observar los pliegues de la piel y una anatomía que se siente real, no esculpida en mármol.


3. Importancia Histórica.

  • Ruptura con la Academia: Esta obra es un desafío directo a las normas de la Academia de Bellas Artes. Al tratar un desnudo de estudio con tal riqueza pictórica y profundidad emocional, Delacroix estaba preparando el terreno para su gran obra maestra posterior, La muerte de Sardanápalo.

  • Precursora del Modernismo: La libertad en el manejo del pincel y la subjetividad en el tratamiento del tema influyeron directamente en artistas posteriores como Manet y los Impresionistas, quienes vieron en Delacroix al primer "moderno".


Ficha Técnica Comparativa.

CaracterísticaNeoclasicismo (Tradición)Romanticismo (Delacroix)
Línea/DibujoDefinida y rígidaDifusa y vibrante
ColorSecundario al dibujoProtagonista y expresivo
TemaHeroico o mitológicoHumano, emocional y real
LuzUniforme y claraContrastada y dramática


"La muerte de Sardanápalo" (1827):


En esta escena de caos y destrucción, los desnudos femeninos no son idealizados; son cuerpos que expresan agonía, miedo y voluptuosidad en medio de un torbellino de color rojo y pinceladas vibrantes.



Pintura del artista Eugene Delacroix conocida como la muerte de Sardanapalo



La Libertad guiando al pueblo (1830):


Aquí el desnudo tiene una carga política. El pecho descubierto de la Libertad no es erótico, sino un símbolo de verdad, naturaleza y fuerza revolucionaria, alejándose de las Venus refinadas.


obra del pintor Eugene Delacroix representando a la libertad una mujer con bandera y pecho descubierto guiando al pueblo durante la revolución

Si Ingres representaba el refinamiento del estudio, Eugène Delacroix representaba la furia del Romanticismo en las calles. En su obra más icónica, el desnudo femenino abandona los salones de los harenes para encabezar una revolución.

1. La mujer como idea: La Alegoría de la Libertad.

A diferencia de las odaliscas o las diosas clásicas, la mujer central de esta obra es una alegoría. No es una mujer real que estaba en las barricadas, sino la personificación de la Libertad. Sin embargo, Delacroix rompe con la tradición al retratarla como una mujer del pueblo:

  • El torso descubierto: Su pecho desnudo no tiene una intención erótica. Es un recurso clásico que alude a la antigüedad griega (la victoria alada), pero aquí simboliza la franqueza, la verdad y la nutrición de la nación.

  • La piel "sucia": A diferencia de la piel de porcelana de Ingres, la Libertad de Delacroix tiene una piel realista, tostada por el sol y manchada por el humo de la pólvora. Esto escandalizó a los críticos de la época, quienes la llamaron "pescadera" o "mujer de mal vivir".

2. Fuerza y Movimiento.

Frente a la pasividad de la Odalisca, esta figura femenina es puro dinamismo:

  • El vello axilar: Un detalle menudo pero revolucionario para 1830. Delacroix pintó vello bajo sus brazos, un realismo que subrayaba que esta "Libertad" era humana, terrenal y poderosa, no una estatua de mármol fría.

  • La composición piramidal: El cuerpo de la mujer forma la cúspide de una pirámide cuya base son los cuerpos de los caídos. El contraste entre los desnudos parciales de los cadáveres en el suelo (que representan la tragedia) y el pecho enérgico de la mujer (que representa la esperanza) crea una tensión emocional insuperable.

3. El desnudo como sacrificio y verdad.

En la parte inferior izquierda, vemos a un hombre semidesnudo, caído. Este uso del desnudo masculino junto al de la Libertad refuerza una de las máximas del Romanticismo: la vulnerabilidad del héroe. El cuerpo expuesto es un cuerpo que no tiene nada que ocultar, que se entrega por completo a una causa.


Mientras que Ingres buscaba la perfección de la línea, Delacroix buscaba la vibración del color y la emoción. Es la lucha entre el orden y el caos que define todo el siglo XIX.



Francisco de Goya: El puente hacia la modernidad.

Aunque cronológicamente se sitúa en el inicio del siglo, su impacto en el Romanticismo es fundacional.


La Maja Desnuda (1797-1800).

Rompió todos los tabúes al representar a una mujer real (no una diosa) que mira directamente al espectador. Fue una de las primeras obras en mostrar vello púbico, lo que le valió problemas con la Inquisición, pero marcó el inicio del desnudo como un retrato de la identidad individual.

imagen de la maja desnuda obra del pintor Francisco de Goya


La Gran Odalisca (1814).

Si hay una obra que define la transición entre la disciplina académica y la libertad romántica, es "La Gran Odalisca" de Jean-Auguste-Dominique Ingres. Aunque Ingres se consideraba un defensor de la línea clásica, esta pintura rompió con la realidad anatómica en favor de una "belleza idealizada" que rozaba lo surrealista.

imagen de la pintura la gran odalisca (mujer desnuda reclinada)del pintor Ingres

1. La anatomía al servicio del ritmo.

El aspecto más debatido de esta obra es, sin duda, la espalda de la modelo. Los críticos de la época señalaron que la mujer tenía "tres vértebras de más". Sin embargo, esto no fue un error de cálculo:

  • La curva sinuosa: Ingres alargó la columna y deformó la pelvis para crear una línea melódica que recorre todo el cuerpo. Para él, la fidelidad anatómica era secundaria frente a la armonía visual.

  • La distorsión del brazo: El brazo derecho es excesivamente largo y carece de articulaciones marcadas (codo o huesos visibles), lo que le da una apariencia líquida y elegante.

2. El Orientalismo y el "otro".

La obra es un exponente temprano del Orientalismo, una obsesión romántica por un Oriente imaginario y sensual.

  • Contexto: Una "odalisca" era una esclava o concubina en un harén turco.

  • Accesorios: El turbante, el abanico de plumas de pavo real, la pipa de narguile y las sedas ricas transportan al espectador a un mundo lejano y prohibido, permitiendo que el desnudo sea aceptable bajo una mirada "exótica".

3. El contraste de texturas.

Ingres demuestra una maestría técnica absoluta en el tratamiento de los materiales, lo que acentúa la carnalidad de la figura:

  • La piel: Pintada con una suavidad tal que parece carecer de poros, contrastando con la frialdad de las sábanas de raso azul.

  • La temperatura: El fondo es oscuro y sombrío, lo que hace que la figura femenina parezca irradiar su propia luz, un recurso que enfatiza su rol como objeto de deseo y contemplación.

4. La mirada esquiva.

A diferencia de la Maja Desnuda de Goya, que confronta al espectador, la Odalisca de Ingres mira hacia atrás por encima del hombro. Es una mirada distante, casi indiferente, que refuerza la idea de una mujer que es observada en su intimidad sin que ella parezca participar plenamente del encuentro.



Datos curiosos:

  • Cuando se expuso por primera vez en el Salón de 1819, la obra fue duramente criticada. Los académicos no perdonaron que Ingres abandonara el "buen dibujo" anatómico por un estilo que consideraban gótico y extraño. Hoy, es considerada la precursora de las distorsiones que más tarde usaría Picasso
  • Se dice que para crear este cuerpo "perfecto", Ingres no utilizó una sola modelo, sino que combinó las mejores partes de cinco mujeres diferentes para construir su ideal de belleza.


"El desnudo femenino en el Romanticismo fue, en última instancia, un territorio de experimentación. Desde la espalda imposible de la Odalisca hasta el pecho revolucionario de la Libertad, los artistas del siglo XIX demostraron que el cuerpo humano es el lienzo más versátil para expresar tanto los deseos más íntimos como los ideales sociales más elevados."


Finalmente, el Romanticismo abrió una puerta que ya no se podría cerrar: la de la subjetividad. Pero, ¿qué ocurre cuando el arte decide dejar de soñar con harenes lejanos para mirar la realidad cruda de las calles de París?

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En el próximo capítulo: El Realismo: Cuando el desnudo perdió el aura y escandalizó a la burguesía.

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